Es costumbre que ante un accidente o incidente laboral la primera causa que se atribuya sea el fallo técnico o el fallo humano. Un mal uso de las herramientas de seguridad o el incumplimiento de las medidas de protección suelen anunciarse como los móviles que llevaron a que el hecho se produjera, pero lo cierto es que nada de esto depende en exclusiva del trabajador, sino que es la dirección y sus mecanismos los protagonistas.

La mayoría de los accidentes que se producen en el trabajo no son causados por trabajadores descuidados sino por fallos que provienen de la dirección.

En escasas ocasiones los accidentes o enfermedades profesionales se producen de forma aleatoria e imprevisible, sino que casi el 100% de estos se producen como consecuencia de fallos que tienen múltiples causas posibles de conocer con exactitud y con la suficiente antelación.

La Dirección de la Empresa, la máxima responsable en Accidentes de Trabajo

Las políticas de éxito en seguridad y salud en el trabajo tienen como directriz principal conseguir el máximo control efectivo de igual modo sobre los trabajadores y sobre la tecnología de la empresa. Una organización y planificación adecuada y proporcionada es indispensable, pero además debemos contar con conductas desviadas que pueden llevar a riesgo a la persona en sí misma y otras de su entorno. No podemos controlar el comportamiento de las personas pero si predecirlo y evitar el riesgo. Tener presente esta conciencia de “garante de sus trabajadores” posiciona a la Dirección de la Empresa al frente del éxito.

Tres causas principales de accidentes de trabajo

Fallos organizativos

El principal problema al que se enfrenta la empresa en normativa de seguridad en accidentes de trabajo es la actuación desviada del trabajador. La empresa es responsable de los actos de sus trabajadores incluso si estos son desviados, lo cual genera un reto para las empresas que no solo basta con un sistema de normas, sino que además debe influir en el comportamiento de los individuos y del grupo hasta el punto de conseguir crear una cultura de seguridad en la empresa. El éxito se produce cuando se consigue la implicación del trabajador y su compromiso con la seguridad a todos los niveles.

Fallos asociados a la tarea encomendada

El problema que ocurre en algunas ocasiones es que la tarea no está realmente diseñada u orientada a la persona que la va a ejecutar. El modelo ideal aparece cuando las tareas son diseñadas de acuerdo a los principios ergonómicos que consideran las limitaciones humanas. Por eso un fallo muy común es el desajuste entre la tarea y la persona que la ejecuta. Esta adaptación no solo debe ser física, sino que se tiene que tener en cuenta también el ajuste mental, que consiste en tener en cuenta la información necesaria que se debe conocer para estar preparado a la hora de iniciar la tarea.

Fallos asociados a factores personales

El último aspecto que muchas empresas dejan en desconsideración es no prestar atención a los atributos personales que los trabajadores traen a sus puestos de trabajo, esto es; atributos físicos (fuerza física, limitaciones en movilidad) o atributos mentales (hábitos, actitudes, habilidades y personalidad).

La dirección de la empresa debe entrar en acción en este tipo de factores personales a través de la formación y la experiencia. Planes de capacitación especiales destinados a  la tarea a realizar son imprescindibles.

Cabe destacar además la importancia desde Recursos Humanos, donde a la hora de seleccionar a las personas adecuadas para el puesto debemos tener en cuenta los diferentes aspectos personales tanto físicos como mentales, para que estos coincidan lo máximo posible con los puestos de trabajo.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here