Tras la entrada en vigor el pasado 12 de mayo de la nueva normativa que obliga a todas las empresas a registrar la hora de entrada y de salida de los trabajadores, las horas extraordinarias se han disminuido en un 19% según los últimos datos comunicados por el INE y Ranstad.

¿No correr riesgos?

Los empresarios no se la juegan y una gran mayoría de ellos ha creado diferentes procedimientos y politicas internas con el fin de controlar el número de horas efectivas de trabajo y acabar con aquellas improductivas.

¿Eficacia o eficiencia?

Parece que el nuevo registro de jornada intenta cambiar el presentismo por un modelo nuevo basado en la eficiencia. 

De nada sirven las largas jornadas laborales para llegar a cumplir con las tareas, esto ahora supone un coste a la empresa que pone en duda la rentabilidad de pequeños negocios. 

Si hasta ahora solo se valoraba la producción centrada en la eficacia, ahora se encamina la gestión empresarial hacia la productividad, o lo que es lo mismo, al menor coste posible, en el que ahora el tiempo extra por trabajador se integra en la fórmula.

Los sectores más perjudicados

Algunos sectores han respondido mejor que otros. 

Para el sector servicios ha sido un jarro de agua fria. Las jornadas inacabables ofreciendo servicio a clientes insaciables se ha acabado. ¡Al entrar se marca la hora, pero al salir también! Se estima que alrededor de un 75% de las horas extra ,que hasta entonces se laboraban a escondidas, ahora o no se trabajan o se recuperan. Tan solo se trabajan aquellas horas extra que sean estrictamente necesarias.

Otro de los sectores también afectados ha sido el de la construcción, donde el control del tiempo por las posibles pérdidas durante la jornada de trabajo resultan para las empresas muy difíciles de controlar. En este sector se estima que el tiempo extra de trabajo ha sido sustituido por autónomos, para los que el registro de jornada todavía no ha llegado. 

La respuesta generalizada ha sido la de implantar sistemas de control de presencia, donde la tecnología ha tenido mucho protagonismo. 

A modo general…

El miedo es claramente el de una posible sanción, pero una vez se ha cumplido con la norma aparece un nuevo miedo…

¿Qué hacemos con las horas extras que se están generando? 

En muchos convenios el abono de las horas extraordinarias es de hasta el doble del coste de la hora ordinaria, lo cual, sumado el coste de empresa supone un problema económico que antes no se contemplaba, o por lo menos en una gran mayoría de empresas.

La directriz ha sido clara, prohibido hacer horas extra sin autorización de la empresa. Esto a generado un impacto en los mandos intermedios y gerentes, que se ven ahora con la responsabilidad de gestionar el tiempo efectivo de trabajo de sus equipos, pero también de supervisarlo.

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