Mejor con Talento

Inteligencia emocional en el confinamiento

Sabemos que debemos estar en casa.

Lo que en un principio iban a ser unos días, se ha convertido en un confinamiento más largo de lo previsto por todos.

Comenzamos esta situación con un estado inicial de sorpresa, de confusión. Tuvimos que adaptarnos de repente, reorganizarnos. Ver cómo nuestros planes y proyectos se paralizaban por tiempo indefinido. Muchos negocios cerrados. Mucha actividad laboral parada.

¿Cuándo podremos volver a nuestra vida de antes?

Momentos de preocupación, dramas familiares en demasiados casos. En definitiva, circunstancias de todo tipo que hace que vivamos esta etapa de formas totalmente distintas.

Al prolongarse esta situación más de lo que esperábamos, es lógico que atravesemos diferentes estados de ánimo y pasemos por varias fases.

Podemos sentirnos como si estuviéramos en una montaña rusa, sintiendo una euforia positiva y optimista cuando cantamos en los balcones “Resistiré”. Emocionándonos cuando vemos a nuestro alrededor muestras de solidaridad y cariño.

Pero también tristeza y preocupación cuando nos enteramos que familiares o amigos empiezan a enfermar o nuestra situación laboral se recrudece tanto que el problema económico y laboral se une al resto de situaciones y problemas.

¿De qué nos sirve la inteligencia emocional en estos casos?

¿Nos puede ayudar en los distintos estados por los que atravesamos en este periodo?

, si entendemos que no es una fórmula mágica que nos quitará los problemas de golpe. Tampoco nos hará estar “happy” todo el tiempo, poniendo sonrisa forzada ante verdaderos problemas o tragedias personales.

Aprovechar y usar de manera adecuada la Inteligencia Emocional es:

  • Identificar las emociones que estamos teniendo.
  • Darles atención y no ocultarlas, siendo conscientes de su existencia. Todas las emociones tienen su motivación, su razón de ser y pretenden decirnos algo.
  • Para ello debo escucharme. Debo darme tiempo y espacio para ver lo que me pasa e intentar indagar por qué me sucede. Es un trabajo personal e individual.
  • Una vez que sé definir lo que me pasa (cuanto más sea capaz de detallarlo, mejor), podré darle un nombre y podré empezar a buscar una solución. Si ya sé lo que me ocurre puedo buscar una solución concreta.

Quizá nos ayude al definir lo que nos pasa, definir con claridad qué quiero conseguir, a qué punto quiero llegar: “Quiero sentirme menos triste”, “Quiero hacer ejercicio”, etc. Y cuánto más detalle mi objetivo a conseguir, mejores soluciones encontraré.

NOTA
  • Aplico mi solución y veo que sucede. Si cambia algo en mí y consigo sentirme mejor, si soluciona mi problema, etc.  Puedo seguir en esa línea que he comprobado que me ha funcionado.
  • Puedo probar varias alternativas si la primera no me funciona, o la segunda, etc. Seguiré buscando hasta encontrar aquella que produzca mejor resultado en mí. No necesariamente que lo solucione, eso lo más probable es que no se pueda conseguir al menos por el momento, pero sí puedo encontrar aquella opción que me haga sentir mejor.

Esconder las emociones, no sirve más que para generar otras emociones que al final nos cueste el doble gestionar.

Cuando sentimos Miedo, preocupación, angustia…

A cosas concretas (enfermar yo, que mis familiares enfermen, que pierda el trabajo), cosas que se pueden identificar de manera clara y específica, suelen tener un origen, un por qué, por ejemplo: “Soy persona de riesgo porque trabajo en un hospital, estoy muy expuesta y trabajando estoy en alto riesgo”. Hay un motivo para tener ese miedo. Es lógico y entendible.

Pero hay otras ocasiones en que tenemos un miedo abstracto, intangible, que nos hace temer y preocuparnos por muchas cosas a la vez y ninguna en particular (“Presiento algo malo”, “Esto va a ser mucho peor todavía”, “Seguro que esto nos trae muchos problemas”) y éste tipo de angustia es mucho más difícil de reducir y controlar.

Cuando no sabemos expresar de manera concreta el miedo a algo, tenemos menos armas para enfrentarnos a él.

El miedo nos avisa y nos alerta de situaciones de riesgo, aquellas en las que tenemos que estar preparados y buscar soluciones o alternativas a aplicar. Tiene su parte positiva, como todo. Y sobre todo de aprendizaje.

Si tengo miedo a enfermar porque soy persona de riesgo, tendré que aumentar mis precauciones conmigo y con los míos.

Si además de hacer eso, enfermo, no todas las enfermedades se están viviendo de la misma manera, por lo tanto iré solucionando las situaciones según vayan apareciendo, no antes de tenerlas, porque por el momento sólo tengo miedo de enfermar, sin que haya pasado todavía.

Puedo ir controlando los miedos y las preocupaciones de uno en uno, no vivirlos todos a la vez, que será cuando entonces me produzcan una gran ansiedad por todo lo que puede llegar a suceder y que sucederá… O no. No lo sabemos.

El miedo no va a  desaparecer pero puedo tenerlo estabilizado. Que no me impida actuar ni me bloquee en exceso. Soy consciente que existe y lo tengo. Y soy YO la que debo controlarlo, no él a mí.

Si tenemos Incertidumbre, pérdida de control, inseguridad…

Son varias emociones pero muy relacionadas y es frecuente que vayan acompañadas.

Normalmente cuando expresamos lo que nos pasa, no decimos solo una cosa. Nos definimos porque nos sentimos preocupados, inseguros, con pérdida de control a nuestro alrededor, no somos dueños de nuestra vida y esta sensación puede ser muy común en estos momentos porque la realidad se ha impuesto a nuestros proyectos, a nuestras vidas cotidianas.

Hemos tenido que adaptarnos inmediatamente a una situación extrema para la que no estábamos preparados.

Hemos tenido que tomar decisiones radicales o aplazar nuestros planes para cuando toda esta situación finalice y podamos volver a nuestras rutinas.

Pero esta incertidumbre puede estar más controlada si por ejemplo en mis planes de búsqueda de empleo, utilizo este tiempo para revisar mi perfil  profesional o formarme en nuevas herramientas porque sé que ahora no es un momento óptimo para encontrar un trabajo pero sí de prepararme o mejorar mi formación. La oferta formativa en estos momentos está siendo muy amplia y a poco que utilices las redes sociales y portales de empleo encontrarás webinars, seminarios, talleres, charlas… Todo online para facilitar el aprovechamiento en este periodo.

Puedo tener también mi sensación de pérdida de control un poco menor si priorizo en este momento las tareas que puedo hacer (de manera segura), las que me permite la situación que estamos atravesando y dejar de lado aquello que no puedo realizar.

Enfocarme en todo lo que hacía antes y ahora no puedo, no contribuye más que a aumentar nuestra frustración sobre todo en este momento de confinamiento en que tenemos nuestras actividades cotidianas totalmente reducidas.

Puedo controlar y organizar las tareas que puedo hacer y sobre ellas es sobre las que puedo actuar, ya sea en el terreno personal o en el laboral. Por ejemplo dedicar mi tiempo a hacer un plan de acción detallado para poner en práctica en cuanto acabe esta situación.

Pero hay tantas emociones que podemos sentir…

Se suele decir que las emociones no son ni negativas ni positivas, lo importante es cómo las gestionamos y lo que hacemos con ellas. Sentir que somos nosotros los que las controlamos y no al revés.

La Inteligencia emocional ayuda con este tipo de emociones que alteran nuestro bienestar, que nos causan estrés y nos dominan.

No las elimina ni las cambia, nos ayuda a gestionarlas. Si además estamos en una situación como la que nos acontece, puede ser fundamental para hacer más llevadero este proceso.

Todo lo que contribuya a mejorar nuestro día a día, se está convirtiendo en imprescindible en nuestras vidas.

¿Por qué no usarlo en nuestro beneficio?

 “Cuando digo controlar las emociones, quiero decir las emociones realmente estresantes e incapacitantes. Sentir emociones es lo que hace a nuestra vida rica.”

Daniel Coleman

Miriam Hernandez

Especialista en Coaching e Inteligencia Emocional.
Con una actitud positiva todo es posible.

6 comentarios

  • Cuesta mantener a raya según qué emociones a veces según va pasando el tiempo, pero hay que tratar de controlarlas y mantener la calma, y más teniendo en cuenta que no hay fijada una fecha para el fin de esta situación.
    Buen aporte, muchas gracias.

  • Super realista tu artículo. Hemos tenido muy poco tiempo para adaptarnos a esta nefasta situación pero día a dia vamos ganando tiempo y día a dia nos cuesta un poco menos aceptar el momento q vivimos. Enhorabuena Míriam

  • Bien expresado, Miriam, esta etapa por la que estamos pasando todos es una prueba de fortaleza emocional y no vale no poderla o saber gestionarlo, porque sino la vida te pasa por encima, no queda otra que aceptar los acontecimientos, adaptar tu vida a ellos y manejar la incertidumbre que traen.
    Remar en contra de ellos es inútil y agotador, pero cierto es que cada persona necesita en mayor o menor medida personas de apoyo y tiempos distintos de adaptación.
    Las pautas que das, ayudan mucho, gracias.

    • Muchas gracias Olga, cada uno debe buscar su ritmo, sus propias soluciones o aquello que le haga sentir mejor, todo, por pequeño que sea contribuirá a sentirse mejor con uno mismo y a sobrellevar esta situación lo mejor posible. En estos momentos, toda ayuda debe ser bienvenida. Muchas gracias por comentar.

  • Muy buen artículo, una gran reflexión. Nos hemos encontrado con esta situación de repente y nos hemos dado cuenta de la importancia de las pequeñas cosas… Un abrazo, un beso, un paseo, una celebración… Esas pequeñas GRANDES cosas que nos ayudan a vivir. Te animo, a tí que lees, a disfrutar del día porque siempre encontrarás algo MARAVILLOSO en él y no olvides QUE VENDRÁN TIEMPOS MEJORES SEGURO!!! 👏🏼👏🏼👏🏼

    • En estos momentos es cuando damos valor a muchas cosas que habitualmente pasan desapercibidas, es momento de valorarlas y centrarnos en lo que nos aporta bienestar, felicidad y nos hace sentir bien. Adaptarnos cuanto antes mejor a las nuevas circunstancias que estamos viviendo. Muchas gracias por comentar Estela.

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