Hace varios días leí un artículo que hablaba sobre la invisibilidad del buen técnico de PRL. Y me hizo pensar mucho en ello. Su lema decía así:

“Cuanto mejor hacemos nuestro trabajo, más invisibles somos”

No le faltaba razón. Vamos a analizarlo.  Si el día de mañana llegamos a ser buenos en nuestro trabajo y conseguimos llevar a cabo una cultura preventiva sólida, todo discurrirá con normalidad (que es lo deseado), pero no recibiremos ninguna recompensa inmediata ni palpable, más que la propia satisfacción personal de estar haciendo bien nuestro trabajo.

¿A qué se debe esta falta de reconocimiento en PRL (Prevención de Riesgos Laborales)?

Creo que esto se debe a la idea de que desgraciadamente, los resultados negativos de una mala prevención de riesgos (o de su ausencia) son mucho más notables que los positivos, ya que provocan consecuencias visibles tanto para la dirección de la empresa como para todos los empleados y familiares, hablamos de: pérdidas en la salud, interrupciones de la producción, pérdidas económicas, etc.

Al principio puede parecer un poco injusto, ¿a quién no le gusta que le reconozcan su valía en el trabajo?

Cierto es que la seguridad y vigilancia de la salud en las empresas cada vez cobra más importancia. No obstante, debemos asumir que nuestra función no es la obtención de reconocimiento, sino orientar a los trabajadores a que actúen siempre tomando la opción segura de forma natural, sin que perciban que con ello están realizando un acto de prevención, sino que están haciendo su trabajo de forma correcta. De esta manera, lograríamos que las “opciones inseguras” no fueran una opción y que la Prevención de Riesgos Laborales estuviera presente en cada proceso y cada toma de decisiones, y todo ello pasando “desapercibidos”.

Y es entonces, cuando los Técnicos de Prevención de Riesgos Laborales podemos parecer invisibles…pero realmente estamos en todas partes.

¿Qué opináis vosotros?

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