El tiempo de trabajo ha sido siempre una preocupación en el ámbito de las relaciones laborales. La reivindicación sindical, la gestión flexible de las jornadas laborales y recientemente las políticas de empleo; han sido los marcos de actuación en búsqueda de un equilibrio para la jornada laboral en España.

La influencia de la regulación de la jornada laboral a nivel internacional

Hasta el siglo XVIII la jornada de trabajo anual no superaba las 2000 horas, esto supone unas 42 horas semanales de media. Es con la revolución industrial cuando el tiempo de trabajo se intensifica enormemente hasta alcanzar cerca de las 4000 horas anuales. Esto supone que se pasara a trabajar el doble y por tanto una media de 84 horas a la semana. La explicación a este fenómeno se encuentra claramente en el aumento de los ritmos de trabajo que la industrialización de las fábricas exigía.

A finales del siglo XIX con la aparición de “Las leyes obreras” se recogen los primeros indicios hacia una reducción de la jornada laboral, pero estas solo iban destinadas a mujeres, niños y trabajo nocturno.

Es con la Asociación Internacional de Trabajadores (OIT) en 1866 cuando se comienzan a implantar las jornadas de trabajo de 8 horas en todo el mundo.

¿Qué ocurre con la jornada laboral en España?

En España hasta 1919 tras las huelgas protagonizadas en Barcelona no se comenzó a contemplar la idea hacia una jornada laboral de 8 horas.  Las revueltas obreras y las huelgas promovidas por sindicatos comenzaron a hacer presión para tratar de regular el tiempo de trabajo, pero el momento histórico internacional que realmente persuadió a las empresas a comenzar a ofrecer jornadas laborales de 8 horas fue el texto recogido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su convención Nº1 de 1919 que entraría en vigor el 13 de junio de 1929, donde se reivindicaba una jornada de 8 horas por día y de 48 horas por semana salvo en aquellas empresas donde sólo fueran empleados los miembros de una misma familia.

Dos momentos en la jornada laboral en España

En España la disminución de la jornada laboral se evidencia con dos actuaciones legislativas que marcarán la historia de las relaciones laborales en España. Estos dos momentos son:

  • En 1980 con el Estatuto de los Trabajadores donde el tiempo máximo de trabajo se establece en 40 horas semanales, con unas vacaciones mínimas de 30 días y además se limita el tiempo de trabajo extraordinario y el tiempo parcial. Esto es todo un avance a pesar de que todavía se permitía la distribución irregular de la jornada a lo largo del año mediante negociación colectiva.
  • En 1994 con la reforma del estatuto de los trabajadores se impulsa el papel de la negociación colectiva en la distribución del tiempo de trabajo, potenciando la anualización de la jornada y se elimina el recargo a las horas extraordinarias.

¿Qué dice el actual Estatuto de los Trabajadores sobre la jornada laboral en España?

El actual estatuto de los trabajadores regula la jornada laboral según lo que se establezca en los convenios colectivos, por lo tanto pasa la moneda a las negociaciones entre empresarios y trabajadores de cada sector, siempre que estos pactos se realicen dentro del amparo de una jornada de 40 horas semanales de trabajo efectivo de promedio en cómputo anual. Es decir, tiene el poder la negociación colectiva pero siempre dentro de unos parámetros de 40 horas semanales.

En cuanto a la organización del tiempo de trabajo da libertad y establece una serie de premisas:

  • A la jornada ordinaria se le pueden adicionar horas extra siempre que el número máximo de horas extra no exceda de 80 al año. Dentro de estas horas extra no se cuentan las horas que hayan sido ya compensadas por tiempo de descanso.
  • Se tiene en consideración la conciliación de la vida personal, familiar y laboral y por tanto el trabajador podrá adaptar la duración y distribución de la jornada de trabajo dentro de los términos que se establezca en la negociación colectiva. Para conseguir esto unido a una mejora de la productividad en las empresas se puede optar por la utilización de jornadas continuadas, horarios flexibles u otros modos de organización del tiempo de trabajo, así como los descansos que se puedan conceder.

El descanso en la jornada laboral en España

En el actual estatuto de los trabajadores aparece regulado el reconocimiento de un descanso mínimo de doce horas desde el final de una jornada diaria hasta el inicio de la siguiente jornada diaria. En jornadas con una duración diaria de más de 6 horas seguidas se deberá interrumpir la jornada por descanso no inferior a 15 minutos, considerándose este tiempo como tiempo de trabajo. Por último el descanso mínimo semanal será de un día y medio seguido.

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