“… Ya llevamos un tiempo así y los resultados no mejoran. Mi equipo está desmotivado y todo son problemas. ¿Cómo puedo mejorar esta situación? ¿Qué hago con ellos?”

Esta puede ser una reflexión cualquiera de un jefe preocupado por los resultados de su equipo, por una baja productividad o simplemente nota que algo no funciona pero no sabe exactamente qué es. La cuestión es que algo no marcha.

No suena extraño, ¿verdad? Sino cotidiano y habitual en nuestro entorno laboral.

Podemos ser ese jefe que no sabe dónde está el problema pero advierte que algo sucede y debe poner alguna medida antes que sea demasiado tarde. O bien, formar parte de ese equipo que no está rindiendo lo suficiente, pero al que nadie se ha dirigido para preguntar qué está ocurriendo.

“¿Por dónde empiezo?”

Primer paso: Mi punto de partida es darme cuenta que hay algo que debe mejorar.

Si me doy cuenta que algo está pasando, podré solucionarlo.

Cada entorno laboral pondrá el foco dónde radique la situación de cambio o mejora:

  • Si quiero aumentar mis ventas, mejorar mi productividad o conseguir X resultados.
  • Si noto que mi equipo se muestra desmotivado, cansado y poco participativo en las actividades de la empresa.

“Ya sé lo que nos sucede, me he dado cuenta de lo que pasa, y ¿ahora qué?”

Segundo paso: Analizar la situación inicial. ¿Qué está pasando en mi equipo?

Un análisis inicial nos va a dar la foto de cuáles son los resultados actuales. Para ello, habrá que desglosar números, reuniones con diferentes departamentos, visión detallada en diferentes momentos para ver que rendimiento se obtiene y qué factores o circunstancias influyen. Todo aquello que me permita y contribuya a tener toda la información necesaria del momento actual.

Porque si no sé dónde estoy, ¿cómo sabré qué puedo alcanzar y qué objetivo ponerme?

Y como jefe, sé que mi equipo está formado por personas, sin los cuales el trabajo no saldría adelante. Por tanto, si ellos son tan importantes, ¿no merecen una atención particular y única?

Quizá sea el momento de observar un poco más detenidamente cómo es y cómo está formado mi equipo. Cómo se relaciona y cómo se comunica.

Cuanta más información obtenga de mi equipo, hablando con ellos, averiguando qué les desmotiva, qué les sucede o cómo se sienten. Cuando tenga ese análisis, lo más exhaustivo posible, entonces podré incidir en aquellos aspectos que como jefe considere más necesarios, poniendo especial foco en unos más que en otros.

Mi problema reside fundamentalmente en un equipo desmotivado y descentrado, poco participativo e implicado con la empresa. ¿Qué puedo hacer?”

Tercer paso: Buscar alternativas.

Me han hablado del Coaching…”

Cuando ya tengo la situación a mejorar claramente identificada y definida, es momento de buscar soluciones. Una buena lluvia de ideas, tratar el tema con mi equipo de colaboradores, pedir ayuda a otros departamentos, toda esta investigación hará que encontremos alternativas al problema detectado.

“El Coaching está sonando en mi cabeza desde hace un tiempo. Me han dicho que tiene buenos resultados. No sé bien en qué consiste, pero debo enterarme porque quizá pueda servirme. Trata con personas y mi problema está justamente en mi equipo, a lo mejor funciona…”

El Coaching trabaja con el equipo desde dentro, con los miembros que lo integran, fomentando la cooperación y el trabajo conjunto entre ellos.

Contribuye y acompaña a los miembros a que saquen lo mejor de sí mismos, trabajando el objetivo grupal y la misión que dentro del equipo tiene cada miembro a nivel individual.

El Coach de equipos observa las relaciones, el trabajo, las dinámicas creadas y devuelve una foto y unas reflexiones acerca de lo observado. A partir de ahí, en conjunto se trabaja para ver de qué otra forma se podrían conseguir otros resultados y mejores.

Provoca la reflexión y el análisis interno en cada miembro para que piensen de qué manera pueden trabajar mejor.

Cada uno de ellos inicia su propia reactivación personal y poco a poco la implicación y la actividad en pro del grupo van dando sus frutos.

Ya no se trabaja solo por el beneficio o la obligación personal, el enfoque va cambiando y se empieza a entender que mi acción contribuye o perjudica a mi compañero, que mi acto unido al de los demás puede ayudarnos a conseguir el objetivo deseado. La motivación individual se va haciendo fuerte con la motivación grupal y el sentimiento de grupo se va afianzando.

El Coach de equipos facilita el empoderamiento individual y hace que cada uno de ellos se sienta importante y parte fundamental del engranaje que todos ellos forman.

Todos tienen su lugar en el grupo y forman parte de un sistema que se interrelaciona constantemente.

“Creo que me puede ayudar. Total, por intentarlo no pierdo nada. Voy a mirar profesionales del Coaching en equipos, a ver si encuentro algo que  encaje  y le voy a llamar. Seguro que podemos solucionar esta situación. Vamos a intentarlo.”

El Coaching puede ser una solución a muchos problemas que pueda presentar un equipo. Pero no solo ante situaciones problemáticas, quizá ante una mejora de alguna circunstancia o simplemente como elemento motivador de un grupo, un aliciente que demuestre la preocupación por la salud del equipo y por mantener y fomentar un buen ambiente laboral.

Si entendemos que las actuaciones de prevención son positivas y necesarias en muchos aspectos cotidianos o de cualquier índole, también en el ámbito laboral pueden ser beneficiosas.

Por tanto, ¿Por qué no probarlo?

 “Reunirse en equipo es el principio. Mantenerse en equipo es el progreso. Trabajar en equipo asegura el éxito.”

HENRY FORD

9 COMENTARIOS

  1. Gran artículo. En los tiempos que corren se hace cada vez más complicado poder gestionar adecuadamente un equipo de trabajo para conseguir un rendimiento óptimo y cada vez se hace más común recurrir a un profesional que nos oriente y nos haga ver por nosotros mismos la manera de poder emprender una reforma estructural que permita el fin perseguido cuando las circunstancias nos conducen a un bloqueo.
    Gran aporte, como siempre un placer de lectura. Gracias Miriam

  2. Prueba de lo importante que es trabajar en equipo, es que cada vez es más común que las empresas realicen dinámicas de grupos a la hora de elegir a su candidato con el fin de observar cómo actúa cada persona ante diferentes situaciones y toma de decisiones. Y ahí es donde entra de lleno la figura del coach, una persona desconocida que ayudará a descubrir esos líderes ocultos que algunos llevan dentro y que no acaban de aflorar y los talentos de cada integrante del equipo de trabajo.
    Valioso aporte Miriam

  3. Cuando se trabaja en equipo, se aúnan las aptitudes de los miembros y se potencian sus esfuerzos; se disminuye el tiempo invertido en las labores y aumenta la eficacia de los resultados. Y para lograr esto es indispensable tanto agilizar como mejorar algunas de las condiciones que puedan obstaculizar el desarrollo de las tareas diarias y la consecución de objetivos. Y, dentro de todo esto, nace la figura del coach como una necesidad de tener relaciones con otras personas externas al propio equipo de trabajo realizando una labor de complementariedad para reconducir a ese equipo a lograr aquellos retos deseados.
    Un gran aporte Miriam

  4. Trabajar en equipo y fomentar el buen ambiente es el mejor de los escenarios para conseguir un objetivo común. Todos los miembros son una parte esencial de ese engranaje laboral en el que estamos inmersos. Muy bueno Míriam. Enhorabuena

  5. Gracias Miriam, siempre aportando nuevaos puntos de vista.

    Añadir, además, que si el jefe se preocupa por el equipo y trata de hacerles sentir bien, ya tiene parte del trabajo hecho. A veces es más fácil echar la.culpa a los demás en vez de reconocer las debilidades. Esperando el próximo articulo.

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