Mejor con Talento

Microlearning: Medicina de Choque

El camino por el desierto suele ser agotador. Una carrera de fondo que solo resisten aquellos que perseveran, pese a que no están exentos de sufrir momentos de desolación y pérdida de esperanza ante tan abrupto paisaje. En la actualidad, qué duda cabe que caminamos todos por ese páramo seco que no sabemos hacia dónde nos lleva, pues nunca hemos recorrido esta vereda. 

Desde la antigüedad se utilizan parábolas y ejemplos simples para explicar problemas complejos. Existe uno que, bajo mi punto de vista, es bastante gráfico de nuestras confinadas vidas presentes:

Caminaba un grupo de ranas por el bosque cuando dos de ellas se precipitaron por un profundo agujero. El resto, al asomarse a tan angosto orificio, gesticulaban con amargura indicándoles a sus compañeras que jamás podrían salir de allí abajo. Una de las ranas, al no conseguir escapar y siguiendo los mensajes de sus compañeras se rindió y murió al poco tiempo. Su compañera, que padecía una sordera tremenda que le impedía escuchar nada, no paraba de saltar más y más, pese a que sus coetáneas no cesaban en sus desánimos. En uno de esos brincos sorprendió a propios y extraños y puedo salir del agujero. Ella creía que esos gestos de sus amigas eran muestras de ánimo y, como no sabía que no se podía conseguir, lo consiguió.

En la época de la información global y al minuto, cuando todos queremos estar conectados con la rabiosa actualidad para ser los primeros en compartirla con nuestro entorno, deberíamos cuestionarnos si a veces no es bueno tener cierta sordera para salir de este atolladero en el que nos encontramos.

A día de hoy, enseñanza del ayer

La gran guerra que está viviendo la sociedad actual es un prisma con tantas caras diferentes que no podemos intentar abarcar una solución que englobe a todos ellos. 

Quienes sufren o van a sufrir en su vida laboral alguno de los efectos de esta crisis debe tener claro a qué se enfrentan, que no es otra cosa que la incertidumbre y a una figura de regulación de empleo que les mantendrá por tiempo indefinido lejos de su puesto de trabajo. Las inevitables medidas de subsistencia de las empresas deben hacernos tomar conciencia que la mejor ayuda que puede prestar un trabajador a su compañía es aliviarle de su carga salarial en este tiempo de estrecheces.

Ahora, traslademos esa visión idílica de sentimiento de pertenencia hacia una más egoísta, quizás más conectada con los pensamientos reales de la mayoría de empleados. ¿No seré yo una de las dos ranas que se ha caído en ese agujero? Las enseñanzas antiguas tienen la clave para muchos problemas corrientes y, en este caso, nos conduce a pensar que a día de hoy necesitamos algo de esa sordera que nos haga saltar lo más alto posible para salir con más fuerza.

Invertir tiempo es ganar conocimiento

Mucha gente va a tener mucho tiempo libre a partir de ahora y durante un tiempo. Inversamente proporcional serán los recursos económicos de los que disponga, por lo que la agudeza en cualquier tipo de inversión (por pequeña que sea) es fundamental para salir adelante.

Si a la rana sorda le invitaran a abandonar temporalmente su trabajo estoy plenamente convencido de que vería en este tiempo una gran oportunidad para crecer como anfibio, sin atención al pesimismo que le rodea.

Para ello, existe un revolucionario método de aprendizaje denominado el microlearning, basado en la división de los contenidos formativos en pequeñas píldoras de conocimiento para favorecer una mejor asimilación de aquello que se estudia. Para el mundo de la empresa está resultando ser bastante útil, ya que otorga unos niveles de flexibilidad a los empleados tremendamente elevados y les permite compaginar su responsabilidad laboral a la perfección.

Este sistema utiliza ejemplos totalmente prácticos para explicar fundamentos teóricos que, en muchas ocasiones, están algo alejados de la realidad empresarial. Por otra parte, los programas de microaprendizaje han llegado para lavar en cierto modo la reputación de la formación online. La principal arma para ello es no prometer equipararse a la calidad de grandes cursos presenciales, sino que ataca otras necesidades mucho más puntuales y focalizadas. Se persigue dar respuestas concretas a cuestiones prácticas del día a día.

Rebelarse o morir

Quien quiera aceptar el resultado de la guerra es libre y está totalmente legitimado. El único requisito es que no estorbe al sordo que no para de saltar y que no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados.

Seguramente el microlearning no es el tarro que destapa todas las esencias, pero sí es esa pequeña rama a la que cogerse con todas las fuerzas para salir del boquete.

El mundo está cambiando, la formación ya ha cambiado.

¿Y tu que opinas?

Jaime Fajardo Santana

Responsable de Selección IT. En todo este tiempo he adquirido un gran interés por todos los temas relacionados con la gestión de personas y nuevas tecnologías, sobre cuyas temáticas baso la gran parte de mis artículos.

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