Por Ana M. Holgado, directora de Personas de Selectiva

¿Quién no quiere para su empresa una disminución en su rotación voluntaria y un aumento de su productividad? ¿Tener un Programa de Onboarding puede influir en ello?

Sólo aportaros dos datos interesantes que pueden hacernos relexionar sobre las anterioriores preguntas.  

Según Sapling en un informe publicado por Glassdoor, dice que aquellas empresas que tienen un sólido proceso de incorporación mejoran:

Para mí, un proceso de Onboarding es un proceso de enamoramiento. Por ello, lo equiparo a una “relación de pareja”. Todo comienza cuando estamos predispuestos a encontrar a alguien, tendremos diferentes citas en las que disfrutaremos juntos de experiencias que nos harán ilusionarnos y enamorarnos, para que al final, queramos comprometernos y comenzar un camino juntos.

En el Journey del Empleado ocurre lo mismo, tendremos diferentes puntos de contacto, que desde el Dpto de Personas deberemos analizarlos para identificar que emociones queremos provocar en ellos, con el objetivo de ilusionar y enamorar para que, cuando llegue el momento del “compromiso”, el empleado nos diga un “sí”.

Por lo tanto, deberíamos trabajar en este proceso de enamoramiento incluso antes de que el futuro empleado nos conozca, para ir generando experiencias que le ilusionen y que al final nos ayude a que quiera compartir con nosotros esta nueva etapa profesional.

Pero no debería acabar aquí, sino que debemos seguir enamorando con nuestro Programa de Onboarding. Por eso, cuatro son, para mí, las principales razones por las que deberíamos tener este tipo de programa.

Primero, el sentido de Pertenencia. No debemos perder la oportunidad de tener Embajadores de nuestra Marca. Es un momento donde el empleado está ilusionado con nosotros, nos ha dicho que sí a nosotros, no a otros “pretendientes”. 

Todos recordaréis vuestro primer día de trabajo, seguro que esa noche no dormisteis por los nervios y que vuestro entorno estaba pendiente de vosotros. Imaginaros que al llegar a la oficina la persona de recepción no sabe qué te incorporas, llegas a tu mesa de trabajo y todo está con papeles de la persona que antes hacía ese trabajo y tu responsable se va a una reunión y te dice que ya vendrá. Seguro que a tu entorno cuando te pregunte, no le dirás cosas bonitas de la empresa y te surgirá la duda sobre si habrás elegido bien.

La segunda razón se centra en la Integración. Desde el departamento de personas debemos ser facilitadores de la integración de un miembro nuevo a un equipo de trabajo que ya está consolidado. ¿Cómo podemos hacerlo? Adelantando información. Si tenemos un protocolo de vestimenta comunicárselo, decirle cómo nos gusta relacionarnos entre nosotros, cuáles son nuestros valores, nuestra cultura.

Todo esto va a facilitar que la integración sea más rápida y que disminuya el período de tiempo que hay entre la improductividad de un empleado cuando se incorpora hasta que comienza a ser productivo.

El tercer elemento a destacar y que no hay que olvidar es el factor de Riesgo de Abandono. Esta persona ha estado en búsqueda activa de trabajo, por lo tanto, está en disposición al cambio y no hay nada, todavía, que le ate a nuestra compañía. 

Y los datos así lo avalan. Segun el Estudio de Bersin by Deloitte’s titulado “Onboarding Software Solutions 2014: On-Ramp for Employee Success: 

Por último no podemos olvidarnos de la Motivación. Si no hemos sido capaces de motivar a la persona al principio de nuestra relación, difícilmente lo haremos con el paso del tiempo. Un empleado motivado es un empleado más productivo y que un empleado “enganchado” a nuestra empresa le resultará mucho más difícil abandonarnos.

Cómo decía Shakespeare, Lo que bien empieza bien termina”, si comenzamos con un buen Programa de Onboarding seguramente nuestra relación será más productiva y se alargará en el tiempo.

Artículo en colaboración con Selectiva

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