¡Mi decisión!

Nunca pensé que fuera a trabajar más por menos dinero hasta que descubrí el salario emocional. Todo cambió desde el momento en que decidí hacerme responsable de mi situación en la empresa, y cargado de valentía me acerqué al despacho de mi jefe para pedirle algo que supuso un antes y un después en mi vida.

¡Quiero un aumento de Salario Emocional!

Mi propuesta de demanda no estaba abierta a negociación. Mi nivel de paciencia se había terminado y no estaba dispuesto a seguir así, por lo que entre el conformismo y el atrevimiento, tomé la decisión de afrontar el riesgo y exigir una revisión de mi contrato psicológico, “el que se firma con la confianza”.

El aumento que solicitaba constaba de varias peticiones, que todas ellas suponían un incremento considerable de mi predisposición a seguir en la empresa.

Antes de nada quiero buen clima laboral

No necesito un buen café de máquina ni un ordenador nuevo, tan solo bastaría con unas cuantas modificaciones en las cláusulas que rigen el bienestar en el trabajo. No dejaré de ser más profesional por utilizar un lenguaje más apropiado al sentimiento, y es que se puede conocer el miedo a ser uno mismo entre los pasillos del complejo, y es algo que me aprieta a desaparecer.

La tensión genera conflictos nuevos a diario y hasta parece ser extraño no participar en ellos. ¿Quién los gestiona?

También quiero crecimiento y desarrollo profesional

El hecho de que la empresa no quiera crecer me preocupa, y valga la redundancia, pero yo si quiero, y estoy plenamente convencido de que mis compañeros también quieren, por lo que una decisión de cuatro no debe prevalecer sobre la de 200 que quieren empujar lo que fue un negocio de éxito a una fuente de atracción de beneficios y de nuevos compañeros.

Si de verdad somos su equipo, construyamos nuevas estrategias de crecimiento que nos permita posicionarnos a nosotros también, al fin y al cabo a día de hoy solo busco autorealizarme. El resto de mis necesidades están cubiertas. ¿Quiere escuchar la visión de su equipo?

Me encantaría poder cuidar mi vida personal

Puede ser que se me haya malinterpretado alguna vez en el hecho de decir que estoy soltero, no tengo hijos y me gusta trabajar, pero existen muchas cosas que se me ocurren para hacer en mi vida privada, y si no molesta, me encantaría comenzar a poder compaginar mis dos pasiones; trabajar en esta compañía y vivir la vida. Mi rendimiento se verá incrementado, de eso no tenga la menor duda.

Y por último quiero más poder de decisión

No llevo bien tener que ejecutar tareas y proyectos que aún sabiendo que van encaminadas al fracaso debo aceptar sin opción a poner en duda. Lo gracioso de esto es que no solo va en perjuicio de mi beneficio sino del de la compañía, y el de todos mis compañeros. Tal vez no se lo pueda expresar en números pero si en palabras. ¡Tome nota!

Moraleja

Los factores emocionales en la empresa son el primer detonante para el abandono del puesto de trabajo. Parece no ser importante para algunas empresas que permiten a los managers desocuparse del equipo y sus emociones. La inteligencia emocional es entonces el arma secreta para tratar de potenciar el sentimiento de pertenencia.

El salario, las condiciones del trabajo, la administración de la empresa y los beneficios o servicios sociales son factores higiénicos de la motivación, y claro está, no debemos olvidarlos, ya que su ausencia desmotiva, pero si algo está claro, es que hay personas que deciden moverse de empresa incluso aceptando ofertas económicas inferiores.

La razón crucial se encuentra en este tipo de factores motivacionales; el contenido del cargo en la empresa, realización, reconocimiento, progresión profesional y responsabilidad.

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