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“Trabaja con nosotros” Sección empleo en las empresas

Así muestran muchas de las empresas su apartado de empleo: “Trabaja con nosotros”, “Empleo”, “Carrers”, “Envía tu CV”, etc. Cada empresa elije como denominar su sección laboral.

Accedes y se abre todo un abanico de posibilidades, de formatos, de apariencias.

Hay elementos comunes como el nombre, apellidos y correo electrónico. Éstos son los conceptos básicos, pero a partir de ahí surgen todas las opciones posibles.

Los datos que se pueden pedir se distribuyen en distintos bloques:

  • Personal: Datos personales del candidato como nombre, apellidos, correo electrónico,  dirección, DNI, provincia, país, etc.
  • Experiencia Laboral: Detalle de las empresas en las que se ha trabajado, puestos que se han ocupado, duración y en ocasiones una breve descripción del desempeño, las tareas a realizar o los logros alcanzados.
  • Formación: Generalmente hay un apartado para la formación oficial y otro para el resto de formaciones complementarias o de otro tipo. Aquí se detalla el nivel de estudios oficiales alcanzado, lugar dónde se impartió y fechas en las que se realizó.
  • Otras Formaciones o Certificaciones: Para aquellas formaciones, estudios de postgrado,  certificados y todo aquello que contribuya a mejorar e incrementar el perfil formativo.
  • Idiomas: Título alcanzado y nivel de las destrezas en un idioma o en varios.
  • Otros: Apartado para indicar otros conocimientos como Nivel de Informática, Lenguajes y otros conocimientos que se dominen. Habilidades y competencias adquiridas.
  • Adjuntar documentos como CV, Carta de Presentación u otros que se consideren adecuados como títulos o certificados.
  • Preguntas en relación a expectativas laborales acerca del sueldo, tipo de contrato deseable o jornada laboral.

Éste podría ser un “Trabaja con Nosotroscompleto, dónde se detalla todo lo concerniente a nuestro perfil formativo y laboral y que además permite adjuntar el CV. Suele requerir previamente darse de alta como candidato en la página web de la empresa, de tal forma que se accede con un usuario y contraseña pudiendo entrar cuando se quiera a consultar ofertas, seguimientos de candidaturas o modificar y ampliar datos del propio perfil.

Otras empresas por el contrario, únicamente, solicitan nombre y apellidos, correo electrónico y se envía el CV, adjuntando el documento. O indican una dirección de mail o departamento para que se envíe a través de un correo electrónico.

Cada empresa establece su propio sistema y su forma de gestionar este tema. En función de los requisitos exigidos por cada una de ellas, el candidato tendrá que ajustarse y completar la modalidad de formulario que exista en cada caso.

Pero para el candidato no es el mismo proceso, a pesar de hacerlo muchas veces, ni supone dedicar el mismo tiempo, hacerlo en una web en la que es suficiente dedicar unos minutos o enviar el CV sin más, a otra web en la que el proceso sea mucho más largo porque se pida mucha más información y más detallada.

Después de cumplimentar datos, enviar CV, revisar las webs, analizar las vacantes disponibles… La suerte está echada y solo queda esperar o acceder frecuentemente con nuestro usuario para ver si hay noticias respecto a la candidatura.

Si hay alguna forma de contactar con el departamento, podemos consultar y preguntar aquello que queramos saber respecto de la recepción de nuestros datos o situación frente a las posiciones ofertadas.

Pero en muchos casos después de completar esos formularios, accesos, bloques de datos e información ¿qué es lo que sucede? Casi nada…

Muy frecuentemente, apenas hay respuesta y si la hay es un mail automático informando de la recepción correcta de nuestro CV e indicando que en breve alguien se pondrá en contacto con nosotros una vez valorado nuestro perfil.

Protocolo de actuación

Quizás un protocolo de actuación interesante, útil y enriquecedor para ambas partes, podría ser ponerse en contacto con la persona que ingresa sus datos, con el fin de contrastar la información enviada, ampliarla o completarla, pero sobre todo, comentar las expectativas laborales del candidato y las posibilidades reales de la empresa en cuanto a disponibilidad laboral.

Podría ser una primera criba o incluso una primera toma de contacto donde pueda verse si es una persona que sabe comunicar, que sabe presentarse, si tiene Soft Skills, esas habilidades que no siempre se reflejan en el papel pero que sí se detectan en una conversación o en una llamada. Completaría a ese formulario inicial repleto de datos, una percepción personal y también muy valiosa.

Sucede con frecuencia que las empresas carecen de tiempo y a veces de recursos, pero sí les gustaría poder dar un trato más personalizado, aunque la realidad muestra que es materialmente imposible realizarlo.  En otras, la criba curricular es tan exacta y delimita tanto los requisitos, que este tipo de acciones no tendría cabida a no ser que se avanzara de manera concreta en el proceso de selección.

La sensación de haber dejado tus datos en “medio mundo”, en “mil” empresas o portales de empleo y que no llame nadie, puede llevar a pensar que es un mero formalismo contar con esa sección en la web, un apartado requerido que no se pone en valor y que no se utiliza apenas.

¿Se podría cambiar eso?

¿Podría mejorarse esta operativa y que fuera menos frustrante para el candidato?

Quizá podría hacerse y seguro que muchas empresas lo hacen…

Pero hay demasiadas que no…

 “Nunca te rindas, nunca, nunca, nunca, en nada, sea grande o pequeño, valioso o insignificante.”

Winston Churchill

Miriam Hernandez

Especialista en Coaching e Inteligencia Emocional.
Con una actitud positiva todo es posible.

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